sábado, 25 de abril de 2009

Anotaciones para un Manifiesto Ambientalista


" El vacío es la materia y el materia es el vacío"


Gauthama Budha, Sutra del Corazón




Vivimos como decían los poetas presocráticos en una explosión de materia. Nuestra existencia esta supeditada al balance e interrelación de los elementos, al mismo tiempo que depende de un hilo muy frágil, condicionado por el equilibrio cósmico. Todo ser es un elemento de simbiosis orgánica dependiente de la interrelación y la reciprocidad entre los organismos.

Si no elevamos nuestros niveles de conciencia hacia un pensamiento universal de harmonía y compasión hacia la naturaleza y hacia nosotros mismos, mas allá de los monopolios hegemónico de la globalización, estamos condenados a la autodestrucción no solo del genero humano sino de todo el sistema biológico del planeta.

El condicionamiento por parte de los aparatos de consumo institucionalizados expresos en la búsqueda tecnologías de la velocidad, no tiene otro fin que el de optimizar de la rentabilidad y la productividad, en pro del rendimiento económico de unos pocos sobre el resto. Todo esto bajo la aparente ilusión de acercarnos cada vez mas a un ideal de placer, basado en el confort y la abundancia, reservado absolutamente a aquellos que logren acceder al monopolio de los recursos y del poder económico.

Sin agua, aire, fuego y sin tierra, no podremos existir. Las materias elementales son el origen y fin de todo lo que existe. La destrucción de los recursos naturales NO RENOVABLES, la polución, el desgaste de la vegetación, el crecimiento indiscriminado de la población, la destrucción de la capa de ozono, la contaminación de los mares, lagos y ríos, las lluvias ácidas, la producción y consumo de materiales no reciclables, todos estas acciones, fenómenos y actitudes presuponen un futuro absolutamente comprometido para las ultimas generaciones de seres habitantes de este planeta.

Viva lo natural, lo biológico, lo organico, lo efímero, lo perisable y transitorio; vivan las ideas revolucionarias y los conceptos basados en el amor, la paz y la compasión hacia todos los seres sin discriminación, hombres, mujeres, animales, vegetales, minerales, materiales e inmateriales. Toda existencia esta condicionada por el sufrimiento y la transitoriedad. Es necesario retornar y rescatar nuestra naturaleza primordial. Viva el hombre “primitivo” la sociedades y valores tradicionales de “la tribu”, la sabiduría mágico religiosa e intuitiva de los chamanes, la visón del mundo de los poetas y de los artistas.

Sandro Oramas

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