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sábado, 25 de febrero de 2012

La increíble historia de la misteriosa Vivian Meier. Maestra desconocida de la “Street Photography”




En 2007,  John Moloof, un joven agente inmobiliario compro un archivo fotográfico  puesto en venta en una subasta publica por 400$.  El revisar cuidadosamente el archivo y documentarse sobre la historia, el mundo y el mercado de la fotografía Moloof descubrió que había adquirido un verdadero tesoro olvidado. En una de las cajas de negativos encontró el nombre del misterioso fotógrafo, 'Vivian Meier'. Buscando a través de Google encontró a una persona que había comprado en el mismo anticuario que él una caja más llena de negativos, y que estaba en venta. Llamó a la tienda y le dijeron la misteriosa fotógrafa estaba viva pero demasiado enferma para recibir visitas.  Moloof creó un blog para compartir las fotos  y una vez mas, a través de Google, encontró una fatídica entrada del buscador  que lo llevó a los obituarios del Chicago Tribune donde decía: "Vivian Maier, orgullosa nativa de Francia y residente en Chicago durante los últimos 50 años murió pacíficamente el lunes. Segunda madre de John, Lane y Matthew. Un alma libre y gemela que tocó mágicamente las vidas de todos aquellos que la conocieron... Crítica de cine y fotógrafa extraordinaria ".

Al parecer Vivian Maier, quien llevo una vida absolutamente convencional, había nacido en Nueva York en 1926.  Vivió entre la Francia natal de su madre y los Estados Unidos durante toda su infancia. Alrededor de 1930 su padre, de origen austríaco abandonó a su madre. En 1951 Vivian Meir se estableció definitivamente en Nueva York entre 1951 y 1956, donde desempeño diversos trabajos para subsistir, trabajó como obrera en una fábrica y como niñera en la ciudad de Chicago, mientras practicaba su oficio de fotógrafa aficionada al que dedicaría de manera privada 40 años de su vida. Entre 1959 y 1960 viajó alrededor del mundo con el dinero que obtuvo de la venta de una granja familiar, acompañada de su cámara Rolleyflex.

Por documentos y testimonios se sabe que Vivian Meier era socialista, feminista y franca en sus ideales. En sus ratos libres tomaba fotografías de todo tipo, siempre en la calle, las cuales nunca mostró a nadie debido a su naturaleza tímida y reservada. Aspecto que caracteriza su obsesión por el autorretrato, de los cuales produce extraordinarios ejemplos. Coleccionaba recortes de periódicos, tomaba películas amateur  y realizaba grabaciones de conversaciones con sus "modelos".  A mediados de los años 90, su vastísimo archivo de negativos fue incautado por un tribunal inmobiliario al no tener dinero para pagar el almacén donde guardaba parte de sus pertenecías y entre las cuales se encontraba su archivo. Al final de sus días se vio obligada a vivir en la calle, teniendo como único sustento una pobre asignación de la seguridad social.  Afortunadamente, algunos de los niños que cuidó en su juventud, apiadados por la suerte de su vieja nana, se hicieron cargo de ella pagando sus facturas y alquilándole un pequeño apartamento en Chicago donde paso el resto de sus días.  En el invierno de 2007 sufrió una caída al resbalar sobre el hielo, de la que no se recuperó, muriendo dos años después, a los 83 años de edad.



Investigando en el archivo de Vivian, Moloof encontró los nombres completos de John, Lane y Matthew, los niños que  Vivian había cuidado entre 1950 y 1960, y que ahora tenían 50 años. Pudo contactarlos y recopilar la información que ahora se tiene sobre la misteriosa fotógrafa, cerrándose así un inmenso círculo que Vivian Meier nunca hubiese podido intuir. Hoy en día su extraordinaria obra goza del reconocimiento que nunca tubo.  John Moloof  a continuado subiendo fotos al blog y en Flickr, para dar a conocer su obra. Se creó una pagina Web y se están catalogando y escaneando los más de 100.00 negativos de los cuales 20.000 nunca habían sido aun revelados por la misma Vivian. Su legado fotográfico y la calidad estética de su obra "amateur", es comparable a la de las más grandes figuras femeninas de la fotografía estadounidense como Lisette Model, Diane Arbus, y Hellen Levit, maestras del genero de la "Street photography".




Vale la pena resaltar de esta historia que las peculiares circunstancias en que se pudo salvar su obra, sirven de inspiración para aquellos que con sensibilidad y visión pudiesen también, en cualquier parte del mundo, encontrarse también con un hallazgo de tal valor para la Historia de la Fotografía.

http://www.vivianmaier.com/

jueves, 2 de febrero de 2012

Ricardo Razetti. Un referente fundamental en la fotografía venezolana





Ricardo Razetti (1906-1961) es una de las figura fundamentales de la fotografía venezolana contemporánea. Su obra de inestimable calidad estética y valor histórico, se desarrolló en las décadas de los 40 y 50 del siglo XX y estuvo influenciada por dos grandes momentos de la historia latinoamericana: la lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez en Venezuela como parte de la conocida Generación del 28 lo cual le obligo a exiliarse en España en tiempos de la guerra republicana y posteriormente por la revolución zapatista en México, país donde reside durante mas de 10 años. Alli Razetti se incorpora a la llamada época de oro del cine mexicano, aleccionándose con figuras del cine mexicano en 1943 en el rodaje del largometraje Doña Bárbara protagonizado por María Félix y Julián Soler. Durante este periodo Razetti se relaciona también con los intelectuales y artistas de izquierda, impulsores de las corrientes del Realismo Social y del muralismo mexicano vinculadas estrechamente con el movimiento revolucionario mexicano. Conoce al gran fotógrafo mexicano Manuel Álvarez Bravo y a su esposa Lola Álvarez Bravo, figuras importantísimas de la historia de la fotografía latino americana, de quienes recibe una notable influencia estética en su obra fotográfica autoral.

De regreso en Venezuela, durante el mandato del presidente Rómulo Gallegos, de quien realiza un celebre retrato, Razetti recibe importantes encargos de documentación fotográfica del país para el Ministerio de Educación. Esta actividad lo lleva a constituir un vasto archivo y laboratorios de fotografía, adscritos a la Dirección de Tecnología Educativa del Ministerio, donde se producen innumerables materiales audiovisuales para las escuelas publicas. Entre otros trabajos de extraordinaria calidad y fuerza documental, como el de los pescadores de la Isla de Margarita y los diablos de Yare, se destacan sus retratos de personalidades y artistas entre los cuales resaltan particularmente los de Armando Reverón.

De su corta pero prolífica trayectoria Ricardo Razetti deja una obra de carácter fundamental que hace de el uno de los referentes fotográficos mas importantes de la historia de la fotografía venezolana y latino americana.

domingo, 12 de julio de 2009

Emilio Boggio: Una obra fotográfica inédita para la Historia de la Fototografía Latinoamericana

Emilio Boggio (1857-1920), autorretrato ca. 1916


La obra de Emilio Boggio (1857-1920) es aún muy poco conocida no solo en Venezuela, su país natal, sino en Francia país donde vivió la mayor parte de su vida y donde murió en 1929. Su pintura, de tendencia impresionista, se desarrollo en un ambiente de grandes transformaciones culturales, económicas y sociales a la par de los movimientos pictóricos de vanguardia que se surgieron en Francia durante la última década del siglo XIX. Su temperamento rebelde y vanguardista lo llevo desde muy temprano a interesarse por la fotografía, mucho antes de que se formara como pintor, aspecto por demás desconocido de su obra hasta el momento, pero que constituyó mas tarde una herramienta importantísima en su trabajo pictórico.


Puente sobre el río Oise, oleo sobre tela, ca 1910

Boggio estudió pintura en la Academia Julian con el celebre pintor academicista Jean Paul Laurens, maestro también de Michelena y Cristóbal Rojas, con los cuales compartió sus enseñanzas. La calidad de su pintura le valió el reconocimiento en los mas prestigiosos salones de arte franceses. Y su relación con los artistas de la época lo llevo a establecer amistad con legendarias figuras de la pintura como Camile Pizarro, Claude Monet, Alfred Sisley, y en particular con Henry Martin, asiduo visitante de su taller de Veraux-sur-Seine. También es conocida su vocación política por el Socialismo y su admiración y amistad con figuras importantes d esta linea politica como Jean Jaurés, líder socialista francés fundador del periódico l’Humanite.

Desayuno al borde del rio Oise, ca. 1912, copia al carbon, 4x5 cm.


Boggio murió en Auvers-Sur-Oise, Francia, el 7 de junio de 1920, en el mismo pueblo donde vivió brevemente Vincent Van Gogh, sin dejar descendencia familiar. Su obra paso al olvido hasta los años 60 cuando se adquiere, de manos de un anticuario, gran parte de sus pinturas, enseres personales, objetos, archivo personal y un pequeño lote de fotografías para crear el Museo Boggio en los espacios del Consejo Municipal de Caracas, hoy desincorporado. Es precisamente una de estas fotografías que presentamos con carácter de primicia, siendo la primera vez que se habla de la obra fotográfica de Boggio, por su valor no solo documental sino legítimamente artístico, digno de ser incorporado al repertorio de las obras mas emblemáticas de la Historia de la fotografía en Venezuela, latinoamericana y mundial. Albert Junyent, mencionaba tímidamente en su biografía de Boggio la afición que profesaba por la fotografía, pero ningún investigador u historiador se ha interesado hasta la fecha en investigar, hasta ahora, la importancia que represento la fotografía en su obra.


Bote a orillas del lago de Enghien-les-Bains, ca. 1912, copia al carbón, 4x5 cm.


Estas imagenes son ilustrativas de las calidades y cualidades estéticas fotográficas de su obra artística. Boggio madurara su trabajo fotográfico en un momento en el cual las corrientes de vanguardia estética en fotografía evolucionaban en torno a las teorías del movimiento pictorialista. No sabemos a ciencia cierta si tuvo conocimiento de estas tendencias pero es evidente, por los recursos fotográficos estéticos a los que recure, que pudo haber tenido alguna noción de los principios que regían esta corriente fotográfica de finales del siglo XIX y principios del XX en Europa y el resto del mundo. Los materiales fotográficos y opticos que utiliza corresponden perfectamente con las fechas y el momento preciso en el cual se desarrolla el debate y las propuestas pictorialistas. Placas color autocromo, papeles al carbón, placas de vidrio en formatos aptos para cámaras ligeras y transportables, y por encima de todo la presencia en su obra fotográfica de temas paisajísticos, escenas naturalistas, temas de genero, desenfoque artístico y composiciones alegóricas. Todo un léxico estilístico acorde con las experimentaciones estéticas más vanguardistas de la época, que hacen de su producción fotográfica una de las obras mas emblematiocas de este periodo hostoórico para la Historia de la Fotografía venezolana y latinoamericana.

Sandro Oramas Maza


Elida Dupuy y Sra. Orsini, Toscana, 1905

viernes, 1 de mayo de 2009

José Maria Mellado. El futuro del pasado: De la Ruina analógica a lo Sublime digital



José María Mellado es un fotógrafo español, cuya obra fotográfica a evolucionado desde la fotografía analógica tradicional, hasta los mas avanzados recursos tecnológicos de la fotografía digital y la impresión fotográfica de inyección de tinta en gran formato con pigmentos de curado UV y solventes, sobre papeles de alta calidad. Su búsqueda se sitúa dentro de la tradición del nuevo documentalismo de corte subjetivo, con una gran sensibilidad por la interpretación atmosférica del paisaje y los temas arquitectónicos. Su tratamiento de la temática paisajística se aproxima a las corrientes estéticas de las Ruinas, lo Bello y lo Sublime, que desde el siglo XVIII, filósofos como Edmund Burke y el dibujante viajero Inglés William Gilpin, situaron al centro del discurso estético del paisaje. A propósito de esta idea como de otros aspectos de su trabajo, en una entrevista publicada en La Opinión de España, Mellado opina:

-Me gusta sacar belleza de algo que es banal, feo e incluso cutre. Por eso muchas de mis fotos son de paisajes con restos de industrias o con restos del pasado.

¿Qué no fotografiaría nunca?

-El ser humano en una actitud de humillación.

-Un pobre, por ejemplo, tirado en una esquina, jamás lo fotografiaré. Al ser humano hay que sacarlo digno siempre, no moribundo ni en situaciones degradantes.Entonces ¿Qué opina de las fotografías de la gente que muere llegando a nuestras costas, de quienes llegan en cayucos y del trato que se hace de ellas?-Tengo un buena amigo que es Juan Medina y que ha tocado mucho ese tema pero él no se ceba con la miseria humana. Las suyas son fotografías de denuncia, de documento. Lo de Juan para mí vale, lo de otros fotógrafos no.

En cuanto al tema técnico, Mellado define el estado de la fotografía actual ante el desafió de la tecnologota digital en los siguientes términos:

-Hay fotógrafos que tienen una forma de trabajar muy definida y que les va muy bien y hay algunos que han encontrado una vía que les vale en digital y otros no. El digital supera en calidad a la película, eso es una cuestión demostrable pero el digital no puede imitar a la película. Si alguien pretende en digital conseguir el mismo resultado que con la película, la lleva clara. Si a un fotógrafo le gusta un determinado resultado que consigue con película, eso nunca lo va a conseguir con digital. Hay fotógrafos como Navia o Cristina García Rodero que se están pasando al digital y están encantados de la vida pero hay otros, como Salgado, que parte de su lenguaje es ese lenguaje concreto y eso no lo consigue con el digital. También hay que tener en cuenta que Salgado tiene un equipo de positivado solo para él que le positiva en París, tiene unos positivos que te mueres y eso no lo va a lograr en digital. El resto de esta entrevista se puede ver en La Opinión.

"...Una fotografía es buena cuando nos emociona..."

José Maria Mellado

sábado, 25 de abril de 2009

Enrique Avril: Pictorialismo Social

Niños indígenas, Henrique Avril, ca. 1900


Esta aproximación temática a la obra del fotógrafo venezolano Enrique Avril, busca poner en evidencia un aspecto fundamental de su obra, hasta la fecha poco explorado, como lo es la carga pictórica de su tratamiento fotográfico de lo social. Enrique Avril ha sido catalogado como el “Pionero del fotoperiodismo” y del documentalismo fotográfico en el país. Las razones de esta categorización son evidentes a juzgar por la enorme presencia de su obra documental en El Cojo Ilustrado, entre 1892 y 1914, y que se extiende a través del territorio nacional con una gran vocación de pionerismo fotográfico, y una sensibilidad humanística y social que marcan una pauta fundamental en la historia de la fotografía nacional.

Su obra documental, no obstante el compromiso social que la caracteriza, se articula también dentro de unos códigos estéticos, muy a tono con las corrientes fotográficas Pictorialistas en boga en Europa y norte América, a través de los cuales el fotógrafo busca sublimar el hecho documental enfocándolo desde una perspectiva pictórica: valorando las calidades plásticas, no solo en el tratamiento de la luz, la composición bien equilibrada y la riqueza de la información documental, los temas del paisaje y el retrato de genero, sino en el tratamiento y cuidado de la copia fotográfica, en ocasiones inclusive iluminada al pincel, para agregarle el sentido pictórico que la elevan a la categoría de Arte. Una premisa que fue fundamental para los fotógrafos del club Daguerre, entre los cuales se contaban Avril y Lucca, contribuyentes locales en el debate universal por la reivindicación del estatus de la fotografía, a titulo propio, ante el mundo de las bellas artes de finales del siglo XIX y principios de siglo XX.
Sandro Oramas

Miguel Acosta Saignes. Hacia una fotografía de vocación socialista







“Cuando se habla de arte revolucionario, se piensa en dos tipos de fenómenos artísticos: obras cuyos temas reflejan la revolución y obras que sin estar vinculadas a la revolución por el tema, están profundamente imbuidas, coloreadas por la nueva conciencia que surge de la revolución.”

Leon Trotsky





Esta frase de Trotsky sobre el arte aparece en Literatura y Revolución de 1924 apropósito de una reflexión sobre la obra de Tolstoy y su relevancia en el contexto de la búsqueda de una estética literaria revolucionaria que se alejara de las viejas formulas, para abrir paso a la frescura y la vehemencia de “la nueva época”. Una “nueva época” que aun buscaba su propia definición en cuanto al rol que los artistas debían asumir y la estética que debía o no modelar el espíritu de su creación en el contexto de la Revolución Rusa, a la espera de formar una “nueva generación a su imagen”.




Si bien los tiempos han cambiado y los procesos políticos han evolucionado determinados por la historia reciente, el espíritu de las ideologías socialistas se mantiene fiel a los principios universales del humanismo y justicia social. Quizás en estos nuevos procesos mirar al pasado ya no implique “arrojar por la borda al viejo Tolstoy” como decía Trotsky, sino asumir, con nuevas y “viejas” herramientas de trabajo, las contradicciones propias de los procesos de cambio revolucionarios, para rescatar ideas, valores, textos e imágenes, que nos permitan, en estos momentos de reinvención ideológica, regenerar y re oxigenar, con mayor amplitud, el espíritu simbólico de un ideal político para el arte. Es el caso de aquellas “ obras que sin estar vinculadas a la revolución por el tema, están profundamente imbuidas, coloreadas por la nueva conciencia que surge de la revolución.” Y aquí me quiero referir a la obra Fotográfica de Miguel Acosta Saignes.



Una vocación política hecha imagen

Las fotografías de Miguel Acosta Saignes, bien que no fueron necesariamente hechas para estar “vinculadas”, como dice Trotsky, a la revolución, se convierten sin embargo, dentro de lo que conocemos en la historia de la fotografía venezolana, en una suerte de paréntesis o paradigma referencial de capital importancia y vigencia para la re construcción de una estética fotográfica nacional de la venezolanidad, en tiempos de revolución. Por otra parte, cabe señalar que su obra académica esta fundamentalmente constituida por aportes significativos a la investigación en los campos de la antropología, la sociología, el folklore, el periodismo, la historiografía, la geografía humana, el indigenismo, la arqueología, y especialmente como pionero de los estudios de la afro descendencia o “negritud” como la calificaba el mismo Acosta Saignes. Siempre desde una perspectiva política de izquierda y que han contribuido de manera esencial al conocimiento y compresión de los rasgos más auténticos de nuestra identidad cultural y visual.



Si bien Acosta Saignes utiliza la fotografía como instrumento de apoyo a sus investigaciones antropológicas, sin descuidar aspectos creativos y estéticos, su intención fotográfica, sustenta una visón comprometida con la exaltación de la cultura nacional y los valores fundamentales del pensamiento socialista ligado al estudio de la cultura como expresión de las fuerzas creadoras del pueblo. Vocación que durante toda su vida, caracterizo su espíritu de lucha política en pro de los derechos laborales y la justicia social, tal y como lo expresa en la ocasión de su discurso para el 57º aniversario de la Revolución de Octubre, donde manifiesta que: “Sólo el reconocimiento de los méritos de los trabajadores, el análisis de su papel creador, la compresión de la categoría histórica que es el pueblo, ha conducido a la creación de museos folklóricos, al estudio de los patrimonios culturales de los sectores económicos, y por consiguiente, socialmente débiles.”



Sus fotografías, orientadas a reivindicar un espacio visual y cultural para las clases “socialmente débiles”, como lo expresaba ya el mismo Acosta Saignes, nos permiten descubrir hoy, no solamente aspectos materiales auténticos y esenciales de nuestra cultura, sino la naturaleza intrínseca de esa identidad que se nos escapa. Y que, construida a partir de elementos simbólicos de lo “popular” y de lo vernáculo, manifiestos a través del hecho lo fotográfico, definen formal y espiritualmente aspectos que han pasado a formar parte de un imaginario visual y cultural que nos identifica como pueblo y como nación.



Sandro Oramas




[1] Reflexiones sobre el socialismo en el 57º aniversario de la revolución de octubre de 1917. Ediciones “SEMESTRE HISTÓRICO”. Coordinación de los Cursos de Postgrado de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela - Caracas, 1975

(Extracto de texto publicado en A plena voz. Revista Cultural de Venezuela, no. 47-48, Nov. 2008)